Romero Agüero

Ana reía.

por 02 de julio de 2012, 207 visitas
Nostalgia de un tiempo, de una persona y de unas risas.
       En la casa de mi querida abuela Ana había algo de magia élfica, el mundo de los mayores, de mis tíos y tías, era una realidad paralela de afanes,trabajo, servicio militar, guateques, novias y música entre flamenco y yeye. Una realidad muy alejada  de las vivencias de los nietos, que jugabamos tirados por el suelo de barro, en el patio,en el soberao o bajo las camas, investigando. La cocina era más acogedora y la comida más sabrosa que en nuestros hogares. Los primos  no dejábamos nada en la despensa, chacinas, chocolate, tarvinas, croquetas, patatas, galletas, refrescos....todo tenía un no sé qué diferente. En los larguísimos veranos el silencio de las horas centrales solo se perturbaba por las historias de Ana. Todas tenían en común que su objeto era la risa, hacernos reir y reirse ella, de sí misma, de las situaciones, de los defectos, virtudes, autoridades, equívocos, de todo lo imaginable, hasta de la necesidad. El  humor era esencial en esa casa, el humor suplió todas las carencias de los años de plomo y hambre y ya permaneció para siempre entre sus muros. Un día mi abuela se fue sin irse, su dulzura permaneció, pero su sentido viajó para siempre.

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