Francisco Amador

La utopía sirve para caminar

por 26 de agosto de 2012, 485 visitas
Opinión sobre la actualidad
A veces la utopía sirve de poco cuando de solucionar los problemas mundanos se trata, de nada cuando la realidad es tan dura que supera a cualquier ficción, pero sirve de mucho si la utilizamos para caminar. Paradojas de la actualidad. El señor que defiende la utopía como método anticrisis y antídoto anticapitalista no para de caminar. La marcha obrera del SAT recorre desde hace unos días las cunetas de las carreteras andaluzas para reivindicar utopías tan necesarias como la eliminación de privilegios de la clase política, que los banqueros paguen su crisis, que los terratenientes cedan sus tierras para que la trabajen los jornaleros, que todos seamos felices y comamos perdices o lo que cada uno buenamente pueda.

La utopía es por definición una idea inalcanzable, pero que en el marco práctico, y alejándonos de acepciones idílicas, puede tener una aplicación especialmente importante en la evolución de la sociedad, del estado y de la nación, ahora como territorio sumido en una grave crisis económica, que en otro orden de cosas parece ser la utopía con la que soñaban los mercados para seguir enriqueciéndose a pasos agigantados. La utopía si sirve para algo, es para caminar.  El problema para que la sociedad crea en las utopías está en los propios voceros de las ideas irrealizables, en los antisistemas que viven del sistema, en los anticapitalistas con Adidas, en los heréticos que conviven con los EREs y en la incoherencia política de quien, con salario público, crea el paraíso utópico con subvenciones y dinero del sistema capitalista.  La utopía en sí es necesaria, pero impoluta de seres inoportunos que tratan de sacar tajada política del hambre, la miseria y de los linchamientos mediáticos, que en platós de medios de comunicación escorados a la derecha y más allá, se están produciendo.

Cuando la utopía es el medio y no el fin, ésta se desvirtúa adquiriendo tintes propagandísticos que la alejan del ciudadano. Hoy, con más de cinco millones de parados, con miles de familias rotas, con la miseria brotando de la burbuja y con tantos descontentos e indignados una utopía inmaculada es necesaria para caminar, para evolucionar y tener esperanza. La situación actual requiere de muchos utópicos y pocos aquiescentes con el gobierno de los mercados. Cada cual con su utopía que haga camino al andar y marche hacia el horizonte del bienestar. Nunca lo alcanzará, pero al menos estará más cerca que aquel que nunca soñó con él. Así, en versos, reflexiona el poeta uruguayo, Eduardo Galeano: “Por mucho que yo camine,/ nunca la alcanzaré./ ¿Para que sirve la utopía?/ Para eso sirve: para caminar.”

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