Curro Begines

Viaje a lugares que fueron testigos de la primera Constitución Española, nuestra primera Carta Magna, la de 1812, La Pepa.

por 18 de septiembre de 2012, 454 visitas
Descripción de Francisco Begines Begines del viaje realizado por alumnos del I.E.S. Joaquín Romero Murube a la Ciudad de Cádiz. Relato sencillo, pero de un gran valor histórico y cultural.
El pasado viernes, día 20  de marzo de 2012,  52 alumnos de 3º acompañados por  José; nuestra infatigable   Jefa de Estudios, Conso; y el que suscribe , marchamos a Cádiz con el objetivo de conocer in situ, los lugares que fueron testigos  de la primera Constitución Española, nuestra primera Carta Magna, la de 1812, La Pepa.

Partimos sobre las ocho de la mañana. El día se presentaba espléndido. Al cruzar el puente sobre la bahía les comenté que Cádiz es una ciudad inexpugnable, el mar la abraza  y sólo una lengua de tierra la une con el continente . A nuestra izquierda el fuerte de Cortadura, bastión defensivo contra las acometidas gabachas del mariscal Soult. Bajamos frente a los muelles de la terminal marítima. Al fondo una carabela. Comenzaba nuestro recorrido. La primera parada la hicimos frente  a la Antigua Aduana de Cádiz, hoy Diputación Provincial. Les hablé de la  calidad arquitectónica  de la misma. De estilo neoclásico, en el que destaca la piedra ostionera de su basamento. La grandeza  de la citada denota la importancia comercial de la ciudad. Su puerto era  el cordón umbilical que nos unía con nuestras posesiones americanas. Ante la Aduana tuvo lugar la primera lectura pública del texto constitucional.

Llegamos  a la Plaza de España, en el centro de su jardín se muestra orgulloso, abierto a los vientos de la bahía el Monumento a las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz, levantado con ocasión del Primer Centenario. Ante el citado nuestros alumnos recibieron la primera clase del día. Muchos curiosos se unieron al evento. Primero leyeron, nuestros alumnos sobre un trabajo previo; luego a causa de su timidez, que les impedía saliera la voz, tomé el relevo y  les expliqué la simbología del mismo: la figura femenina, en su parte central, símbolo de la Pepa; los grupos escultóricos que  decoran el hemiciclo- diputados jurando la Constitución, la Agricultura, la Guerra y la Junta de Defensa-. Debajo de la Pepa el sillón vacío del Deseado, del chispero, del felón. Mientras,  el pueblo español defendía con sangre y uñas la Patria él vivía sus vacaciones doradas en Valencay. En la  parte trasera del Monumento destaca la escultura de Hércules, fundador de Cádiz, y los nombres grabados de los principales próceres de la Constitución: Pérez de Castro, Isturiz, Nicasio Gallego, Canga-Argüeles, Conde de Toreno, Muñoz Torrero... Espectadores mudos de nuestra primera clase fueron los edificios barrocos del siglo XVIII: Casa de las Cinco Torres, Casa Fragela..., todos ellas con sus torres vigías, llenas de magia , que forman parte inconfundible del urbanismo gaditano y desde las cuales los comerciantes esperaban con ansiedad la llegada de sus buques procedentes de América. Muchos no llegaron, como el Nuestra Señora de las Mercedes hundido en 1804, con una cantidad incalculable de oro  y plata, por la marina inglesa a pocas millas de Cádiz.

Breve descanso, primera estación. Los alumnos tiraron de sus mochilas, los profesores un desayuno para olvidar. A continuación subimos al adarve de las murallas de San Carlos. La mar atlántica se nos mostraba en toda su belleza al chocar contra las  orgullosas defensas levantadas con piedra ostionera de la cantera de  La Caleta. Nuestros alumnos se asomaban por las  portañolas de las mismas,  donde  durante siglos hablaron los cañones. Al fondo Río San Pedro, El Puerto, Rota,...,; les comenté que aquellas inmensas obras fueron levantadas tras el saqueo a que la ciudad fue sometida por el pirata inglés Sir Francis Drake  en el siglo XVI. Gracias a sus murallas, nunca más la ciudad fue tomada. Proseguimos por la Alameda Apodaca, siempre acompañados del embrujo de la mar. Al fondo, la espuma blanca avisababa a los navegantes de los  peligrosos bajíos de la costa Aquí la poderosa muralla da paso a pretenciosas balaustradas decimonónicas. Me gusta más pasear al socaire de  baluartes y garitas. La citada  fue durante el siglo XVIII lugar de paseos, de amores y  de entretenimientos de la nobleza gaditana; bajo la sombra de impresionantes magnolios   traídos de América  Ellos con sus  jubones y medias de sedas; ellas  con  mantillas y trajes de piconeras. Los "personajes" con los que nos  cruzamos distan mucho del  glamour de sus ancestros.

Realizamos una breve parada en la Iglesia del Carmen, cerca del baluarte de la Candela. Les comenté que tras la aprobación de la Constitución, marcharon hacia la citada, bajo fuerte aguacero, los diputados. Entre ellos, por su dimensión histórica  Cayetano Valdés, Mendizábal y  Antonio Alcalá Galiano. Como anécdota hay que resaltar que  mientras  tenía lugar en la misma  un solemne Te Deum, en acción de gracias por la conclusión del texto constitucional, un ruido ensordecedor llegó del exterior, provocando el pánico entre los allí presentes. El viento huracanado había arrancado  parte de uno de los magnolios Para muchos fue un mal agüero de lo que podría acaecerle a la nueva Constitución. Desde allí, por aquellas estrechas llegamos a la Plaza del Mentidero, lugar donde se leyó por segunda vez el texto de La Pepa. Les comenté que el nombre le viene de que en la citada los gaditanos ociosos se reunían  para contar noticias, la mayoría bulos. De ahí le viene el nombre. Un especie de esquina de Los Cuatro Vientos palaciegos. Tras breve parada  ante la casa  donde se alojara  Sir Arthur Wellesley, Duque de Wellington y de Ciudad de Rodrigo, futuro vencedor de Waterloo, testigo inglés  de las Cortes de Cádiz; continuamos hacia la Plaza de San Antonio; centro neurálgico de la ciudad. La citada conserva numerosos ejemplos de arquitectura cívica de la época: Casino Gaditano, Casa Aramburu  y Casa Pemán. En la citada plaza se ubicóel Café Apolo " Las Cortes Chicas", ya que en los reservados del mismo se prepararon muchos de los puntos de la Constitución.

Por fin llegamos al Oratorio de San Felipe de Neri, lugar donde se  elaboró y firmó nuestra primera Carta Magna. El edificio  situado en el cruce de las calles   San José y Sacramento es de planta elíptica. Destaca por la  altura  de sus muros articulados por pilastras, que sostienen una cúpula encamonada.  Al exterior se abren ocho ventanales. El citado oratorio fue elegido por su planta ovalada y ausencia de columnas, lo que facilitaba el diálogo entre los diputados. La mayoría de los diputados a Cortes procedía de las clases medias. Cádiz era en aquella época una ciudad muy ilustrada foco del liberalismo, pues tenía cuatro teatros, más de cien colmados y editaba diez periódicos. Podemos diferenciarlos en tres grupos: liberales o doceañistas, absolutistas o serviles y americanos. Los diputados trabajaron sobre un anteproyecto del diputado Muñoz Torrero.  El primer presidente de estas Cortes Constituyentes fue Ramón Lázaro de Dou  y el preámbulo de la misma lo redactó Agustín Argüelles. La mesa presidencial se colocó en el presbiterio del Oratorio de San Felipe de Neri, detrás de la citada el retablo mayor con una Inmaculada de Murillo y a ambos lados las tribunas de oradores. Nuestros alumnos pasaron al interior del mismo y ocuparon lo asientos que otrora ocuparan diputados, cuerpo diplomático acreditado y periodistas. Los espectadores  seguían las sesiones desde  las dos galerías superiores, cerca del paraíso. Allí recibieron otra clase de historia y de saber comportarse. El respeto que demostraron ante lugar tan histórico digno del mayor encomio. Los profesores hicimos un recorrido por lo retablos que allí se ubican. El adecentamiento y restauración de los mismos  digno de admirar. Tras permanecer en él un largo tiempo salimos en dirección  hacia la Torre Tavira; no sin antes leer las muchas placas conmemorativas que cubren sus muros exteriores. Tras visitar la citada salimos en dirección a la Catedral, cruzando el Mercado Central y la Plaza de las Flores . El ambiente en estas últimas fenomenal. Nunca Cádiz estuvo más frecuentada, y porqué no decirlo más  acicalada. Nuestra enhorabuena a la Corporación Municipal y al Consorcio encargado de la conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812.

Llegamos a la Plaza de la Catedral, al fondo el arco que da al barrio del Pópulo; y a la derecha la casa donde falleció, tras sus heridas en Trafalgar, el insigne marino Don Federico Gravina. La Catedral barroca, la de cúpula semiesférica dorada, obra de Vicente Acero, última en construirse de nuestras grandes catedrales, sería nuestra última etapa cultural. Tras pasear por sus naves y deambulatorio bajamos a su cripta. Fue lo que más le impactó . Su acústica y la osadía arquitectónica de su bóveda. Al fondo de la citada las tumbas muy sencillas de dos gaditanos universales: el músico  Manuel de Fallas y el poeta  José María Pemán. Les hablé de las dos Españas. Siempre la misma historia nos persigue. Llegaba la hora de recargar las pilas. El lugar elegido fue la Playa de la Caleta, la de arenas doradas,  entre los castillos de San Sebastián y Santa Catalina. Allí las gaviotas acompañaron a nuestros alumnos en su yantar. Ante la visión de un mar en calma, de infinitos matices y  una temperatura primaveral tomaron el sol durante un largo espacio de tiempo. A los profesores  esta vez si que nos acompañó la suerte. Junto a la portada de La Caleta un viejo pabellón de pescadores que alberga la peña flamenca Juanito Villar,  fue el lugar elegido para reponer fuerzas.  Nos sirvieron una excelente pipirrana con abundante atún canutero, una ración de  merluza frita de ensueño y otra de sardinas  a la plancha muy encomiable; las cervezas heladas y muy bien escanciadas.

Como espectador mudo nos acompañó la  esfinge en bronce del universal gaditano  Fernando Quiñones, que nos dejó entre otras la universal obra:” Las mil noches de Hortensia Romero”. Punto final con café, con la mirada atenta en esa mar atlántica tan cantada por el poeta latino Rufo Festo Avieno en su Oda Marítima.




Francisco Begines Begines
Licenciado en Geografía e Historia

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