Francisco Amador

El racimo de Juan Carlos, gigante y solidario

por 31 de octubre de 2012, 480 visitas
Es la historia solidaria de un jornalero palaciego.
Por el mes de abril, cuando los parrales de uvas de Los Palacios ya tienen colgando los primeros guindajos verdes, Juan Carlos Parejo -Zurrapa-, un visionario de la viticultura, observó mientras hacía las faenas del campo un racimo con “buenas hechuras”. Tantas que cuando el grano fue tomando cuerpo y color llegó a pesar más de tres kilos y medio. El jornalero nada más echarle el ojo pensó en presentarlo al concurso del racimo más grande de uva emparrada que anualmente celebra el Ayuntamiento de Los Palacios en agosto, en torno a la festividad de la Patrona, la Virgen de las Nieves.  Ya había ganado el premio en años anteriores y la experiencia le decía que su nuevo descubrimiento tenía toda la pinta de vencedor.

Para que quedara constancia de su hallazgo, Juan Carlos lo puso en conocimiento de un compañero de trabajo, vinculado a una asociación benéfica de Los Palacios, con él que contrajo el compromiso, como si de un notario se tratara, de donar el premio en metálico. Los elegidos serían los Voluntarios Solidarios Palaciegos (Vospa), para que lo emplearan en comprar alimentos de primera necesidad. El compañero tomó buena nota del reto y esperó impaciente la maduración del fruto, al que desde entonces no dudaron en mimar más de lo habitual.

Los Voluntarios Solidarios Palaciegos recibieron de buen agrado la noticia, aunque si bien es cierto como algo anecdótico, nunca pensaron en tener tan buena suerte. Mientras tanto, ayudaban a las familias necesitadas de Los Palacios con las donaciones de los vecinos y con la aportación de la primera Operación Kilo que hicieron en todos los colegios del municipio y sus pedanías. Más tarde lograron que el Banco de Alimentos de Sevilla los incluyera en su lista de asociaciones beneficiadas y conseguir así cada trimestre cerca de tres mil kilos de productos no perecederos. Desde que inició su actividad en enero de 2012, los voluntarios palaciegos han ayudado a más de doscientas cincuenta familias, casi cuatrocientas personas. Aseguran estar desbordados, pese a la solidaridad demostrada por muchos vecinos que mensualmente pasan por las instalaciones de la asociación a dejar alimentos. La situación es más que dramática y no pueden hacer frente a todas las solicitudes que reciben a diario.

Ayudando a sortear las vicisitudes de la crisis a muchas familias, los voluntarios casi olvidaron que en el campo había un racimo de uva Red Globel engordando para el concurso. Una vez inscrito, el perito municipal procedió a precintar y sólo quedaba esperar al día del corte y pesado que tendría lugar en la verbena de la Patrona en la Plaza de España. Cerca de la media  noche, con la plaza abarrotada, la báscula marcó exactamente tres kilos ochocientos cincuenta gramos, suficientes para conseguir el primer premio de uva emparrada. El pacto adquirido meses atrás se cumplió con algo demora debido a los atrasos en el pago del premio por el Ayuntamiento, pero desde hace unos días el gigantesco racimo cumplió solidariamente con la sociedad el fin para el que se había criado.

Los Voluntarios Solidarios Palaciegos tienen por norma no aceptar dinero en metálico y esos ciento cincuenta euros se convirtieron rápidamente en cerca de doscientos kilos de alimentos que ya están repartidos entre palaciegos con dificultades económicas y sociales que le impiden llenar el estómago con normalidad cada día. Curiosamente el segundo premio, exento de recompensa económica, también lo ganó Juan Carlos Parejo con un racimo de la misma variedad. La noche terminó con descuartizado y degustación del racimo por todos los presentes en la verbena, dónde este viticultor palaciego prolongó de por vida su compromiso con la asociación. Nunca un racimo alimentó tantas bocas.


Añadir comentario