Rocío Fernández Berrocal

Idilio permanente con la poesía

por 14 de febrero de 2013, 450 visitas
Artículo con motivo de la publicación del libro "Idilios", que contiene poemas inéditos de Juan Ramón Jiménez, de cuya edición e introducción ha sido responsable Rocío Fernández Berrocal.
Juan Ramón Jiménez pedía en una de las notas manuscritas que se conservan un “nuevo calor” para varios de sus libros inéditos, entre ellos, para el titulado Idilios. Se cumple ahora este deseo del poeta de la mano de la editorial sevillana La Isla de Siltolá que publica esta obra cien años después de que Juan Ramón Jiménez empezara a escribirla en Moguer y la continuara en Madrid al conocer a Zenobia. El libro Idilios está compuesto por 97 poemas -de los que 38 son inéditos- que se hallaban dispersos en la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de la Universidad de Puerto Rico, el Archivo Nacional de Madrid, la Fundación Juan Ramón Jiménez de Moguer y los fondos familiares del escritor.

Para reconstruir la obra se han seguido las indicaciones que el poeta dejó en sus manuscritos, como la dedicatoria general del libro a Zenobia, el número de textos que compondría la obra y su división en dos partes, “Idilios clásicos” -que contiene poemas de amores nostálgicos- e “Idilios románticos” -con poemas de desamor que se encaminan hacia el idilio verdadero, Zenobia-. Sus manuscritos despiertan de las carpetas de los archivos y se alzan con voz propia; Juan Ramón Jiménez confiaba en ello y dejó constancia por escrito:

Si yo muero sin poder terminar todo esto, siempre quedarían los borradores como intenciones, y ya con la ordenación que estoy realizando (…), aunque yo faltara, fácilmente podría otra persona publicar mi obra.

El poeta de Moguer sintetiza así los rasgos de los poemas de Idilios: “brevedad, gracia y espiritualidad”. Son versos llenos de encanto y misterio, de luminosa sugerencia y honda reflexión, de, como él escribía, “sentipensamiento”, escritos en un momento de evolución poética clave que va de la poesía “sensitiva” de su primera producción poética a la “intelectual” de madurez que llegó de la mano de Diario de un poeta reciencasado.

El poeta Antonio Colinas, autor del prólogo del libro, señala que Juan Ramón Jiménez es quizá el escritor español que mejor resiste la prueba del tiempo y expone que Idilios, con poemas como “destellos breves, ágiles, con genio”, es una obra “esencial” para entender esta evolución de la poesía del escritor moguereño. Destaca que la “poesía deliciosamente transparente” del libro resultará cercana al lector medio.

Son textos de una gran intensidad lírica y una fuerte carga emotiva, algunos de gran sensualidad. El poeta evoca amores pasados que culminan en el “idilio” anhelado, Zenobia: “Al encontrarte, Amor, hallé el Idilio”, escribe, ¡el idilio eras tú!”. “Sus ojos me contajian / de una paz infinita, / me duermo igual que un niño, / soñando en su alegría”. “¡Cuánta dulzura! ¡qué bondad!... / ¡Qué bienestar!, ¡qué calma / sonriente! / ¡Eres vida, ilusión!”.

Juan Ramón Jiménez hacía esta reflexión en uno de sus aforismos: “Actual; es decir, clásico; es decir, eterno”; parecía referirse a su propia obra porque este escritor, premio Nobel en 1956, sigue actual, eterno entre los clásicos. Muchos de sus textos despiertan cada año de sus archivos -a los que llamó “cajas de vida” precisamente-, para revelarnos al mejor poeta y reafirmarnos en que la que denominó su “Obra en marcha” en vida sigue siéndolo hoy casi medio siglo después de su muerte: “Al lado de mi cuerpo muerto, mi obra viva”, obra inagotable, idilio permanente con la poesía que trascendió todos los tiempos y espacios.

(Publicado en "Vivir Sevilla")

Rocío Fernández Berrocal
Doctora en Filología Hispánica
Responsable de la edición de Idilios, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2013.

Añadir comentario