Rocío Fernández Berrocal

Rumbo a Zenobia

por 12 de febrero de 2013, 205 visitas
Artículo con motivo de la publicación del libro "Idilios", que contiene poemas inéditos de Juan Ramón Jiménez, de cuya edición e introducción ha sido responsable Rocío Fernández Berrocal.

Un 30 de enero de hace 97 años Juan Ramón Jiménez embarcó en Cádiz rumbo a Nueva York para casarse con Zenobia Camprubí. Casi se retrasa la boda porque la nieve de la escalera de la entrada de la iglesia hizo que el poeta resbalara y cayera de espaldas, inicio anecdótico para una ceremonia cuya sinfonía duró toda la vida.

El mar y el amor, escribió en Diario de un poeta reciencasado, “habéis los dos sanado / mi locura”. Por el mar fue al amor, mar, amor desnudo, un amor que, según reconoció el escritor, le devolvió a la vida: “cuando yo sentí la vida es cuando yo te quise a ti”.

Tardó en abrir, “rosa encendida”, el amor verdadero tras muchas decepciones sentimentales, pero llegó de la mano de “la mujer más completa del mundo”, como él la definió, una mujer luminosa con “el alma cortada a su medida” (Garcilaso). El amor le regaló la suprema armonía, el equilibrio necesario para volar a las cotas más altas de la poesía, de la suya y de la del siglo XX. Solo entonces su alma fue por ella, como señala en Diario,  “conciencia”, “esencia”, poesía pura. “La poesía es amor”.

La Diputación de Huelva ha publicado en 2012 el Diario de dos reciencasados, los diarios de Zenobia y Juan Ramón de 1916, tal y como era el deseo del poeta: “El de Zenobia antes, como índice de hechos. El mío luego, como comentario espiritual”, un trabajo preparado por Emilia Cortés y cedido por Zenobia Hernández-Pinzón, sobrina-nieta del poeta. Un mes después de la boda Zenobia anota en su diario: “Vuelvo a casa muy contenta y Juan Ramón y yo nos quedamos ya juntos toda la velada, escribiendo, leyendo, conversando y queriéndonos mucho”. Treinta años después, Juan Ramón escribe algo muy parecido en Tiempo que confirma la unidad y correspondencia permanentes de sus almas: “Ahora llevamos una vida muy fundida en lo mejor, trabajamos, paseamos, guisamos, oímos música, viajamos, leemos juntos. Tengo la suerte de que a ella le guste lo que a mí y de que llegue a todo”.  

Casi cien años después de que ese amor naciera en el estío de La Colina de los Chopos de Madrid ha aparecido un primer cancionero de JRJ con poemas dedicados a Zenobia. Se trata del libro Idilios, que acaba de publicarse en la editorial sevillana La Isla de Siltolá con versos de gran carga emocional: “Al encontrarte, Amor, hallé el Idilio”, escribe, ¡el idilio eras tú!”. “Sus ojos me contajian / de una paz infinita, / me duermo igual que un niño, / soñando en su alegría”. “¡Cuánta dulzura! ¡qué bondad!... / ¡Qué bienestar!, ¡qué calma / sonriente! / ¡Eres vida, ilusión!”.

Son versos que retornan como olas, olas del mismo mar, del mismo amor, anulando tiempos y espacios, versos que van y vienen como ese mar con la fuerza y el brillo del Idilio verdadero. “El amor entra y sale en todo”, escribió en Espacio, “¡amor, contigo y con la luz todo se hace, y lo que hace el amor no acaba nunca!

(Publicado en "Huelva Información")

Rocío Fernández Berrocal
Doctora en Filología Hispánica
Responsable de la edición de Idilios, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2013.


Añadir comentario