Francisco Amador

Ciencia y quejío paren Hijos Predilectos en Los Palacios

por 27 de febrero de 2013, 393 visitas
Crónica publicada el 26/02/13 en www.sevillaactualidad.com con motivo del reconocimiento público de Los Palacios y Villafranca a dos de sus Hijos Predilectos, el científico José Miguel Algarín Guisado y el cantaor Miguel Pérez Ortega.
El científico José Miguel Algarín y el cantaor Miguel Pérez Ortega reciben el reconocimiento de su pueblo natal por llevar el nombre de Los Palacios y Villafranca unido al éxito en sus carreras profesionales. Rodeados de amigos, familiares y palaciegos los homenajeados recibieron la condecoración en un sencillo y cálido acto en el salón de plenos del Ayuntamiento.

Hace algo más de un año que el pleno de Los Palacios y Villafranca acordó por unanimidad nombrar Hijos Predilectos de la Villa al joven científico José Miguel Algarín Guisado y al cantaor Miguel Pérez Ortega. Desde ayer, por fin, de la mano del alcalde, Juan Manuel Valle, tienen en las solapas el escudo de oro de Los Palacios y Villafranca en reconocimiento a sus carreras profesionales, pero también a los valores sostenidos para alcanzar el éxito y, por su puesto, por llevar, ambos, el nombre de su pueblo natal por todos los rincones del mundo donde ha sonado un quejío palaciego y donde haya una antena, salida del intelecto palaciego, que haga visible lo invisible en el cuerpo humano.

Arropado por sus familiares más cercanos, amigos, compañeros de oficio y vecinos comenzó el acto con la proyección de un video que sirvió para remover la memoria de los presentes y recordar a los homenajeados en todas sus etapas vitales, desde que vestían pañales hasta sus últimos logros como profesionales de la ciencia y el cante jondo. Del investigador, de 26 años, destaca su sencillez y el orgullo de haber nacido en el terruño, de crecer ayudando a sus padres, Miguel y Antonia, en las faenas del campo, “recogiendo tomates y calabacines” como él mismo recuerda. En su infancia forjó la personalidad y la capacidad de sacrificio que le llevó a conseguir el mejor expediente de su promoción en la Licenciatura de Física en la Universidad de Sevilla, valedor para quedarse como investigador en su Facultad, dónde completa sus estudios con un Master de Física Médica y actualmente ultima su tesis doctoral para ser leída pronto.  Mientras tanto, consigue ganar en 2010 el premio para jóvenes científicos convocado por la Unión Científica Internacional de Radio, que revalida en 2011, siendo así el único en la historia del certamen que lo hace dos veces de forma consecutiva.

El cantaor, de 37 años, también de origen humilde, fue precoz al subirse a los tablaos  y con tan sólo cuatro años, de la mano de Paco Cabrera, se arrancó por fandangos en la Peña flamenca Juan Breva de Málaga. Luego vendrían infinitas participaciones amateur en concursos, lo que le permitió formarse como artista hasta conseguir en 2010 su mayor logro como flamenco, dos primeros premios Lámpara Minera cantando por mineras y por cartageneras y un segundo por seguiriyas, todos ellos en el Festival Nacional del cante de las Minas. Actualmente prepara su segundo disco y recorre escenarios nacionales e internacionales con lo más granado del panorama flamenco. Su madre, Gloria, lo obligaba siempre a estudiar pero él, aunque obedecía, reconoce que “se llevaba la guitarra y los temas más difíciles los metía por soleá para aprendérselos mejor”.  

En su discurso, Miguel Pérez, no escatimó en agradecimiento y repartió sobre todo para sus padres, sus hermanos, que por motivos laborales no pudieron asistir, y su mujer. Mención aparte tuvo para sus dos retoños, de quienes aseguró que  “cada vez se lo hacen pasar peor durante los viajes de trabajo por cuanto los echa de menos”. “En esta profesión tengo muchos compañeros y pocos amigos, de lo que me alegro, porque son pocos pero buenos”, como el guitarrista Manuel Herrera y el bailaor Fernando Romero, a los que Miguel Pérez, más conocido por su apellido materno, Miguel Ortega, calificó como su “inseparable guitarra” y  su “maestro en el cante para bailar”. Y no se olvidó de la Peña Flamenca el Pozo de las Penas, señera y de las más antiguas de mundo, de la que recibe un apoyo constante y de la que ejerce como embajador donde quiera que va.

José Miguel Algarín, que además de compartir nombre con su homónimo también lo hace con el barrio donde se criaron, a las espaldas de la Capilla San Sebastián, enjaretó un discurso de un alto nivel intelectual y humano. Después de los agradecimiento oportunos, el científico, tuvo uno especial para la  Corporación Municipal porque “aun sintiéndome palaciego ustedes han querido remarcarlo con este nombramiento”. “No sólo sus vecinos, no sólo su historia, también el hecho de que en Los Palacios he aprendido a vivir, a crecer, a ser, lo que me hace sentir orgulloso de llevar el nombre de Los Palacios y Villafranca siempre conmigo”, afirmó Algarín, que tuvo unas palabras para “sus dos pilares profesionales”, Manuel Freire y Ricardo Marqués, profesores y científicos que “como no puede ser de otra forma en ciencias, como en la vida, es el trabajo colectivo y no el individual el que obtiene mejores resultados. Es a ellos y no a mí a quien hay que homenajear”. En el mismo sentido, aseguró que el reconocimiento es “al éxito de una sociedad que ha conseguido implantar una educación pública que llega a todas las familias del país” y rompió una lanza en favor de la investigación pública, “pues sólo ésta es capaz de financiar el estudio de las más alocadas y extravagantes curiosidades de los científicos que darán como resultado revoluciones que cambiaran el modo de vida”, poniendo como ejemplo a Faraday, descubridor del electromagnetismo, “al que una señora preguntó que para qué servía y éste le contestó que no lo sabía pero que algún día pagaría impuestos por ello, la electricidad”. Finalmente exclamó que “no es el pueblo que el tiene que sentirse orgulloso de él, sino él de su pueblo por ser quien es”.

José Miguel Algarín Guisado y Miguel Pérez Ortega pasan, desde ayer, a engrosar la lista de Hijos Predilectos que inauguró Jesús Navas, futbolista del Sevilla F.C e internacional con España, tras coronarse como campeón del mundo de fútbol en Sudáfrica hace ya tres años. Y es que como dijo el cantaor, “no sólo sandías y tomates hay en Los Palacios”.

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