Curro Begines

A Compostela por la Vía de la Plata - Año de 2011.

por 01 de agosto de 2011, 603 visitas
Cuadro de viaje de los alumnos de 4º del I.E.S. "Joaquín Romero Murube"
A COMPOSTELA POR LA VÍA DE LA PLATA-2011

Realizado por los alumnos del IES Joaquín Romero Murube

Entre los días 9 y 13 del pasado mes de Mayo, 46 alumnos de 4º de ESO, acompañados por los profesores Paulina, José Antonio, Conso y   Curro  pudieron ver hecho realidad su Viaje Fin de Curso. Había sido un proyecto largamente elaborado, que ha servido para completar su formación humanística  y humana. El conocimiento de otros pueblos les ha puesto en contacto con otras costumbres, distintas gastronomías y  profundos paisajes, desde las dehesas extremeñas a los robledales  de la España húmeda. El viaje  les ha alejado de su aldea  y les ha servido para conocer in situ las bellas ciudades y puentes, que para gloria de Roma, jalonan la Vía de la Plata. Llegados a Legio VII, giramos a Poniente, el Camino de Santiago nos esperaba  así como la mar atlántica. Por el citado nos llegaron durante el medievo peregrinos procedentes  de toda la Cristiandad que nos legaron el románico y el gótico. Ellos a su regreso, impresionados por la multitud de imágenes acumuladas en sus retinas, difundirían por toda Europa nuestra España medieval.

La mañana del lunes, día 9, con tiempo espléndido y puntualidad germánica, así con las despedidas de rigor, el autobús puso rumbo a la  Ruta de la Plata. Tras breve parada para desayunar en Monesterio llegamos a Emérita Augusta. Nos esperaban el Teatro y el Anfiteatro. Aquí Roma se mostró agradecida con sus eméritos legionarios. Nos impresionó la majestuosidad del  la “frons scaenae” del primero, con sus valvas y el orden gigante de columnas superpuestas, coronado por estatuas de próceres. Nuestros alumnos pudieron comprobar la calidad acústica del recinto. Hoy como ayer sus viejas piedras son testigos de representaciones clásicas y modernas. El almuerzo en el “Puchero“de Cáceres, ciudad patrimonio de la Humanidad. Tras el mismo, paseo por su casco histórico de antiguos palacios medievales de torres desmochadas: Carvajal, Godoy, Las Veletas... Al atardecer llegamos a Salamanca. Los últimos rayos de sol se reflejaban  en la piedra ocre  de Villamayor que cubre, con su color único, la totalidad de los edificios de la capital charra. Nuestro hotel “El  Regio”, calidad superior, tanto en lo gastronómico como en sus dependencias. La primera noche la dedicamos a visionar la Plaza Mayor de España. Cuántos hechos históricos recientes se han contemplado  desde los balcones barrocos de la Plaza Mayor de las Españas ante la mirada pétrea de sus medallones.

El martes, día 10, lo dedicamos a visitar la ciudad. Paulina, ante la Casa de don Miguel de Unamuno,  nos habló del viejo rector, de la Generación del 98, de “ La Tía Tula” de “ Don Quijote y Sancho”“;  intelectual comprometido  con los problemas políticos y sociales de los españoles. Visitamos la Casa de las Conchas, nos guiaron a través de la Clerecía, se extasiaron ante la fachada retablo de la Universidad. Ha sido un viaje no apto para los que padecen de vértigo. Ascendimos a las cubiertas de la Catedral Vieja, impresionante su cimborrio de cúpula gallonada y de influencia orientalizante. A continuación nos embelesamos con el retablo gótico de los Hermanos Delli, de la misma catedral. Les llamó la curiosidad el astronauta grabado en la portada occidental del transepto de la Catedral Nueva. ¿Cosa de artistas? No faltó la visita a su plaza de Abastos, lugar ideal para apreciar el pulso de una ciudad.   Famosas son  sus chacinas de Guijuelo. La tarde, tras una breve parada ante el monumento al Lazarillo de Tormes, junto al viejo puente romano y la atenta mirada de un  verraco, Paulina les habló de la vida de Lázaro, de sus fortunas y adversidades, todo ello bajo la sombra de un sauce; más tarde la dedicamos a visitar al convento dominico de San Esteban, con su escalera de Soto, el Capítulo con las tumbas de los teólogos de Trento y su sobrio claustro, lugar de confesionarios. ¿Quién de los nuestros se penitenció allí?. Luego llegó el paseo libre. Los profesores se perdieron por la Purísima para ver la Inmaculada de José de Rivera y admirar el románico de San Martín y San Marcos con sus pinturas mozárabes; mientras los alumnos pateaban las calles en busca de “maritatas”.  

El miércoles, día 11,   pusimos rumbo a Legio VII. Nos esperaba en la misma una visita  sorprendente. Estábamos de suerte. Nos dividimos en dos grupos y subimos por unas escaleras de vértigo hasta tocar casi las claves de las bóvedas de crucería de la catedral de León,” la pulcra leonina”.A Curro  y Conso les temblaron las piernas  ¡Qué malos alarifes!. Desde nuestra atalaya la vista de sus vidrieras ubicadas en los ventanales  ojivales del  ábside, claristorio ,  triforio  y rosetones fue apoteósica. Sólo la francesa Chartres  nos supera en riqueza. Un guía nos explicó el significado que encierran  las mismas así como su proceso  de fabricación y montaje. Tras la visita de la catedral, nos dirigimos hacia el Hospital de San Marcos de León, a orillas de Bernesga. El citado, hoy lujoso Parador de Turismo, se nos ofreció en toda su grandeza. Coronando su fachada principal el Apóstol Santiago. Visitamos su iglesia y Curro les habló de la España Imperial y de que en el citado estuvieron presos Fray Luis de León  y Francisco de Quevedo. Cuánta intolerancia nos ha hecho sonrojar a lo largo de  nuestra historia. Mientras Paulina les impartía clases ante el crucero, Conso tuvo el privilegio de visitar su refectorio y contemplar los alfarjes de su artesonado mudéjar. El almuerzo  en la nueva parada, el hotel rural “El Temple”. Por la tarde visita  a Astúrica Augusta, la capital de la Maragatería, la ciudad del cocido maragato, de las mantecadas y de los chocolates.  Primero  el  Palacio Episcopal de Antonio Gaudí, al igual que la Casa de los Botines que viéramos en León. Allí está ubicado un museo del Caminante. La religiosidad del arquitecto impregna el mismo. Los aguaceros nos acompañaron de forma impenitente la citada tarde. Más tarde la catedral de Gaspar Becerra y de La Lastra. Un cafelito bien cargado en los soportales de su Plaza Mayor, mientras sonaban las horas en el carillón del Ayuntamiento, sirvió para superar el cansancio  a los profesores. Al regreso  al hotel, como un espía de Ian Fleming, José Antonio disparó su cámara sobre un viejo cuartel de artillería donde su padre había realizado el servicio militar.

El jueves, día 12, tras dejar atrás Ponferrada y Villafranca del Bierzo pusimos rumbo a Piedrafita. Los bosques gallegos de robles y hayedos nos causaron admiración, al norte Los Ancares, al sur la sierra de Caurel; mientras  los  peregrinos,  a pie o en bicicleta, llenos de fe,  desafiaban las penalidades.. Tras breve parada en la iglesia  de O Cebreiro, rodeada  de  pallozas de muros  de granito y cubierta  de bayuncos llegamos al principio de nuestro caminar, Triacastela. Las arengas del profesorado surtieron efecto. Paulina y Conso abrían el camino, Curro cerraba fila; mientras José Antonio, como buen deportista  marcaba el ritmo. Primero por carretera y luego por caminos serpenteantes festoneados por zarzales, tojos y arándanos. Aquí una poblado rural, con casas de dos plantas, fabricadas con lajas y  cubiertas de pizarra que se miran en adosados camposantos,  que nos hacen pensar en brujas y meigas; allá un molino de agua , más abajo rebaños de vacuno que pastorean junto a las aguas del río Ouribio. El tiempo ayudó. Por fin avistamos la mole granítica del monasterio benedictino de Samos. Algunos de nuestros alumnos aún tuvieron ganas de correr tras los ánsares y entretenerse con las carpas y truchas del citado río. El almuerzo como siempre excelente en el restaurante “A veiga”: sopa gallega, ternera lucense y postre de la casa.

Aquella tarde  llegamos  a Monte do Gozo. Tras asearnos  y poner a prueba las planchas de cabello, bajamos a Santiago para disfrutar con la noche Compostelana. La plaza del Obradoiro encendida les impactó: fachada de Domingo Andrade , torres de Casas Novoa y Vega Verdugo; Hospital de los Reyes Católicos , Palacio Rajoy y Colegio de San Xerome. A continuación recorrimos su Rua de los Francos con sus escaparates repletos de las exquisiteces que da la mar gallega.

El viernes por la mañana visitamos la Catedral, no pudimos hacer la genuflexión ante el Apóstol, colocado en el mainel del Pórtico de la Gloria, al encontrarse éste en obras. Tras bordear la girola  subimos al baldaquino barroco y  le abrazamos. Salimos de la Catedral por  la puerta  que da a la plaza de la Inmaculada, frente a  San Martín Pinario, al este La Quintana de los Muertos y San Paio Antealtares de enrejadas ventanas  dulcificadas por flores, y al norte la portada  románica de las Platerías. Atrás quedó sonriendo el Rey David con su laúd, mientras observaba como Paulina y Curro bajaban de forma rauda  por las escalinatas de la citada plaza entre una multitud de peregrinos de la tercera edad.

La tarde del citado día cubrió   nuestras mejores expectativas. El día se nos presentó espléndido. Pusimos rumbo a Vigo, la capital económica gallega. En su terminal marítima nos esperaba el catamarán que nos llevaría a las islas Cies. Poseidón, entretenido con las Nereidas,  fue respetuoso con nosotros. Nos encontramos con unas playas de arenas doradas bañadas por un mar de aguas  turquesas.¡ Qué  regalo de la naturaleza¡. Subimos a  los acantilados de poniente azotados  por las olas, desde la Silla de la Reina divisamos la mar atlántica acompañados por el piar de  gaviotas y cormoranes. Al bajar de los mismos,  nuestros alumnos reflejados por los rayos del atardecer se sumergieron  en las frías aguas entre sargos, lubinas y lisas. El día para  todos nosotros será inolvidable.

El sábado fue el día de regreso. Los días de convivencia entre alumnos y profesores quedarán  por siempre en lo más profundo de sus recuerdos.




  Francisco Begines Begines


 





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