Ulises Oliva

Cartografía del deseo.

por 26 de julio de 2013, 70 visitas
Para los amadores y amantes.


Nos queríamos con un léxico distinto, una semántica descompuesta y la lingüistíca de siempre. El descomunal vacío, el ojo cerrado, el beso que se abre al paso del tiempo, como flores nocturnas, como aves de paso. Y de paso tú brazo y del paso otro, en un abrazo, el oído gustoso al testarudo envidiado, que no es más que hueso, con un entierro lejano.

Qué se va, cuándo nos abandona el deseo. La carne de un día, las caricias furtivas, el placer  al final de todo nos dejará vacíos, qué nos falta y qué nos hiere tan insolente, el pensamiento que se fragmenta cuándo las respuestas se tuercen absurdas tan violentas, en silencios abismales entre parpados cerrados.

Qué se pierde cuándo te pierdo y me quedo pensando en ti. Qué se ha ido, el deseo, el imaginario de lo que deseamos. La compañia de sonrisas prestadas, las platicas de los echos que nos hieren y ahora quién te quiere te hierra, te calcina, te devora, te olvida, toma un poco y se va sollosando entre sombras. Y te espere en la habitación oscura, dónde guardo el olvido.

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